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Hacia un mundo industrial

Resumen de "La civilización en debate" de A. Lettieri Capitulo 18: Hacia un mundo industrial Temas Principales 1. Revolución Industrial - ¿Por qué Inglaterra? • En el plano internacional • En el plano de las condiciones políticas y culturales • En el plano de la reforma agraria • En el plano demográfico y de mercado • En el plano tecnológico • En el plano de los transportes • Consecuencia: el nuevo órden social • Consecuencia: el movimiento obrero 2. Revolución social ¿Por qué Francia? • El Imperio Francés • Las condiciones políticas y culturales • El mundo rural • Demografía y mercado • La industria francesa • El nuevo órden social • Las rebeliones populares Revolución Industrial. ¿Por qué en Inglaterra? Plano internacional La hegemonía inglesa residía en su extendido comercio, su capacidad bélica y su dominio de los mares, siendo las posiciones inglesas en América relativamente jóvenes. La relación entre Inglaterra y sus colonias americanas no era análoga a la relación que entablaba España. Los ingleses establecieron una “servidumbre comercial y libertad civil” ya que, al ser colonias marginales en comparación con la India, les permitía tener tempranas libertades, lo que se nutría por las características europeas de sus colonos. Por el contrario, en materia económica, no poseían libertad de comercio. Desde 1763 a 1815 esta hegemonía se acentuó. La metrópoli comenzó a explotar su potencialidad colonial, en tanto necesitaba expandir sus mercados simultáneamente al desarrollo de las industrias. Sin embargo, al mismo tiempo se produce la independencia de EEUU. Si bien se pierde esta colonia, Inglaterra aún mantiene a la India. Plano político y cultural Inglaterra logró conciliar rápidamente las tensiones entre la burguesía y la aristocracia mediante el establecimiento de la monarquía parlamentaria. Esto facilitaría la transformación productiva. Con la revolución política de derribó una de las mayores trabas para la conformación de un mercado de trabajo libre y la liberación aduanera que limitaba el comercio. Plano agrario Durante el medioevo, la producción agraria se organizaba bajo un sistema de rotación de cultivo trianual: la tierra se dividía en tres parcelas distintas, en las cuales se cultivaba de forma rotativa (1)cereales – trigo o centeno – y (2)legumbres, dejando la restante en reposo(3). Esta modalidad respondía a la ausencia de fertilizantes y provocaba una muy baja productividad de los terrenos. Desde el siglo XVII, comenzó a implementarse una rotación cuatrianual en los cultivos, introduciendo las plantas forrajeras con la consecuente posibilidad de criar ganado vacuno y ovino. Este cambio en la forma de cultivos modificó la disposición territorial, eliminando paulatinamente las tierras comunales y de campos abiertos(openfields) propios del régimen feudal, a los cuales tenían acceso los hombres libres y siervos. Este nuevo sistema fue motivado por la presión de los precios agrícolas entre 1670 y 1750, lo cual incentivo a los productores a buscar métodos alternativos para incrementar la producción y amortizar la caída de precios. La necesidad de ampliación de las tierras cultivables llevó a la reducción de las tierras de usufructo común. Desde 1760 los campos abiertos (openfields) fueron desapareciendo como consecuencia de un conjunto de instrumentos jurídicos – las Leyes de Cercamiento (enclosures) - y expulsando paulatinamente a un considerable número de familias campesinas. La revolución agrícola impuso a la economía inglesa formas de producción mixta (agrícola-ganadera), impulsando el cambio de hábitos alimenticios, enriqueciendo la dieta de la familia campesina, y sirvieron de materia prima para las nuevas industrias. De este modo, Inglaterra anticipó al resto de los países europeos, sirviendo esta reforma a la configuración de la propiedad privada y la constitución paulatina de un mercado laboral capitalista. Demografía y mercado A partir de mediados del siglo XVIII, Inglaterra experimentó una explosión demográfica. Mientras que en el resto de Europa este crecimiento fue del 5%, los ingleses se duplicaron en población (“conexión con la mejor alimentación”). La consecuencia de este crecimiento fue inicialmente la absorción de la oferta de los productos textiles de las industrias. Uno de los requisitos para la existencia de un mercado interno fue la integración del territorio, lo cual requirió la construcción de canales y caminos pavimentados para el traslado de mercancías. Sin embargo este mercado rápidamente se saturó y encontró mejores posibilidades de colocación en las colonias americanas y en Europa oriental. Tecnología En una primera etapa de la industrialización, esta era de producción era doméstica y artesanal, por la cual el comerciante abastecía de materia prima (lana y algodón) a la familia campesina, la cual se dedicaba a esta producción en sus tiempos libres cuando se desentendía de sus obligaciones del campo. En este sistema el comerciante-empresario no podía ejercer ningún control sobre la familia campesina porque ésta aún conservaba como medio de subsistencia su actividad rural, por lo cual no había ningún incentivo para el aumento de la productividad.Este método se lo conoce como la protoindustria. Como bien afirma la teoría marxista, para que el capitalismo emergiera era necesario despojar al campesino de sus medios de producción, lo cual requería la reunión de obreros enun mismo espacio físico, la fábrica, y que el hombre no tuviera mecanismos alternativos de subsistencia. Esto llegaría hacia 1770 con la aparición de las hiladoras mecánicas las cuales tenían la peculiaridad de estar impulsadas por energía hidráulica. Estas máquinas comenzaron a utilizar como insumo básico para la producción textil al algodón. Una década más tarde llegarían las maquinas impulsadas a vapor de agua, y necesitaban para la producción la concentración de obreros en fábricas. La organización de la producción pareció asociarse con la progresiva utilización de energía inanimada que fue desplazando la fuerza impulsada por el hombre o los animales. Es en este punto que radica la gran revolución tecnológica. Transportes La producción textil debía acelerar su expansión al mercado mundial ya que comenzaban a vislumbrarse rendimientos decrecientes en dicha rama. Era en la metalurgia y en la actividad minera donde se hallaba el mayor inconveniente ya que se debían transportar elementos muy pesados y con distancias a recorrer muy largas entre las minas y las industrias. El boom de esta actividad inaguraría la era del ferrocarril. La primer condición para la creación de este medio de transporte fue la consolidación de Inglaterra como taller del mundo ampliando su comercio industrial a otros países que comenzaban a industrializarse como Francia, EEUU y luego Alemania. La segunda condición era la necesidad de unificar el territorio y facilitar el acceso al mercado de exportación. La tercera condición fue el excedente de capital acumulados en el período precedente, el cual había sido solamente posible en Inglaterra. Dicha acumulación se combinó con la consolidación del mercado financiero y el mercado de capitales, que empujados por las bolsas de Manchester y Liverpool, inauguró los modernos sistemas de inversión bursátiles. El capital que anteriormente había sido destinado a las guerras, ahora iría dirigido a construir ferrocarriles. La industria metalúrgica mejoró sensiblemente el transporte marítimo. Este adelanto se combinó con la invención norteamericana del barco a vapor. El sistema de refrigeración completó este proceso favoreciendo el flujo de materias primas, por lo que Inglaterra fue abandonando progresivamente la producción de materias primas. El nuevo orden social En la primera fase de industrialización, la nobleza contaba con un poder político considerable y lograba obstaculizar la conformación de un mercado de trabajo libre y asalariado. Esto implicó la convivencia por un tiempo considerable de relaciones tradicionales junto a modalidades modernas de trabajo. El régimen capitalista requería que las personas se encuentren desposeídas de sus medios de producción. Para ello fue fundamental la aprobación de ciertas leyes. -La ley de cercamiento permitió extender los terrenos cultivables y así hacer frente a la caída en la productividad agrícola. -Con la ley de cereales se prohibió la importación de granos, y entonces los grandes terratenientes locales pudieron fijar precios internos a su criterio, elevando continuamente el costo de la canasta básica familiar. -La ley de Speenhamland consistía en que el estado debía subsidiar a los productores agrícolas para el empleo de jornaleros. Los trabajadores se devidian entre jornaleros subsidiados y agricultores estacionales no subsidiados. Solamente los terratenientes empleaban agricultores estacionales en el periodo de cosecha. Este nuevo grupo fue tomando actitudes violentas contra las máquinas, a las que acusaban de despreciar el trabajo humano. Los jornaleros recibían salarios muy bajos y lograban sobrevivir solamente por el subsidio. Esta ley empobreció las condiciones de los jornaleros, lo volvió más sumiso a las órdenes del terrateniente y provocó la fijación territorial ya que la condición del subsidio era que viviese dentro de la jurisdicción(para evitar la estampida a la ciudad). En efecto, el objetivo fue retrasar la conformación de un mercado de trabajo capitalista en las ciudades. Simultáneamente, la ley repercutió en el crecimiento de la población, ya que este subsidio solo se destinaba a familias numerosas. Este aumento demográfico hizo bajar los salarios. En conclusión, este conjunto de leyes estuvieron hechas para aparentar la sustentabilidad del sector agrícola cuando ya no existían ventajas comparativas para Inglaterra. Es evidente la incongruencia entre la legislación proteccionista en un primer momento del desarrollo industrial inglés y el paradigma liberal que profesó a partir del siglo XIX. Se puede afirmar que también muchas de estas medidas impidieron que el cambio a un sistema capitalista generara un conflicto social a corto plazo. Ya en la segunda fase de la industrialización estas leyes eran obsoletas y fueron derogadas. Hacia el 30 y 40, las clases medias inglesas comenzaron a tener mayor peso y abogaron por la liberalización de la economía. Hacia el 40, la nobleza se retira del sector agrícola y quedan cada vez menos agricultores independientes. El sistema industrial estuvo en condiciones de absorber a trabajadores a través de la actividad minera, el ferrocarril, la actividad metalúrgica y la industria textil. Hacia 1849, Inglaterra adopta el librecambio y empezó a especializarse en bienes industriales, dando inicio a la división internacional del trabajo. La protesta obrera Desde finales del siglo XVIII, la ley de antiasociación prohibía la creación de sindicatos, y los brotes de protesta eran seguidos por represión. Las protestas emergieron por el aumento del costo de vida, pero a partir de 1793 las demandar comenzarían a ser políticas y sociales, enmarcadas en los derechos del hombre pregonados por los revolucionarios franceses, combinado con la escasez de alimentos provocados por la guerra. La elite inglesa veía una correlación directa entre los desbordes sociales y el periodo jacobino francés. El surgimiento del radicalismo, cuyo líder fue William Cobbet, fue contemporáneo de las agrupaciones obreras de Europa continental. Este grupo concentró su reclamo en la oposición a la ley de antiasociación, la escasez de bienes, víveres y alimentos. Sus reivindicaciones no iban más allá de este punto. Hacia 1830 en Francia surge el socialismo utópico. La versión inglesa fue el socialismo colectivista, liderado por Robert Owen y aspiraba a encontrar una sociedad industrial pero donde los bienes fueran de propiedad comunitaria. Por primera vez se reconocía que el desempleo era resultado de una deficiencia del mercado de trabajo y no una predisposición al ocio de las clases bajas. Este socialismo aún creía en las bondades de la industrialización y de la posibilidad de conciliación de clases. El otro movimiento que surgió en este periodo fue el cartismo y confluían liderazgos de distintos orígenes. El movimiento impulsó la gran huelga de 1842, cuyo objetivo fue la ampliación de los derechos políticos de los sectores populares y fue el precursor del laborismo inglés. En este momento el miedo de la burguesía llevó a la represión. Los disturbios sociales comenzaron a apaciguarse hacia fines de los 40. Los beneficios de la riqueza acumulada derramó sus remanentes sobre un sector muy reducida de los sectores populares. Tal vez por este motivo, el movimiento obrero inglés se consolidó como un movimiento reformista y no impugnador del sistema económico. Este carácter no revolucionario llevó a la burguesía a aceptar la sindicalización hacia 1870. Francia El imperio francés La vocación bélica e imperial del reinado hizo que Francia estuviera en perpetua guerra con sus pares europeos. Sin embargo, debido al poderío naval y comercial inglés, Francia iba quedando relegada en el comercio. Al igual que Inglaterra, el imperio franco utilizaba algunos territorios colonizados como mecanismo de expulsión del excedente poblacional de la metrópoli. Estos colonos tenían amplios beneficios al acceder a la propiedad de la tierra y cumplir con su expectativa de ascenso social que cada vez era más difícil de satisfacer en el territorio francés. En 1786 el estado francés entra en bancarrota. Esto fue debido al elevado costo de mantener a la aristocracia y para el mantenimiento de los ejércitos. La bancarrota sería uno de los factores para la revolución. Luego de la derrota en la Guerra de los Siete Años (1756-1763), el imperio perdió numerosas colonias. A esto debe sumársele su participación en la independencia estadounidense. La revolución francesa no detuvo este carácter bélico francés, sino que más bien lo envolvió en el lema de la defensa de los derechos del hombre, la libertad y la igualdad. El estado abolió la esclavitud en todos sus dominios, salvo en sus colonias, quienes protagonizarían violentas revueltas. Más allá de esto, con la expansión imperial napoleónico en 1814 se sentaron las bases del derecho burgués en toda Europa. Las condiciones políticas y culturales En Francia se dio inicio a un proceso de centralización y liberalización. Progresivamente se fueron erosionando los vestigios feudales, eliminando los tribunales reales y haciendo cada vez más poderoso al poder central. Paralelamente, se impulsó la libertad de navegación y comercio, unificando el territorio. La liberalización en el terreno político fue posible luego de crear una carrera de funcionario público, a la que podían acceder la nobleza más baja. La aristocracia no estuvo dispuesta a acordar con la burguesía y decidió enfrentarla, y por ello perdió todo. Los revolucionarios abolieron todos los beneficios fiscales, confiscaron las tierras de los nobles y la Iglesia y sometieron al clero al control del estado(entre otras cosas). La revolución desplazó tanto a nobles como eclesiásticos del control del Estado. El mundo rural La mayoría de la población francesa vivía en el campo y de él. La Iglesia era la mayor propietaria de extensiones de tierra, las cuales fueron confiscadas durante la revolución francesa. El Estado, especialmente durante la época jacobina, generó políticas para que estas tierras fuesen trabajadas por campesinos devenidos en pequeños y medianos agricultores. Esta es una gran diferencia con el modelo inglés, en el que la tierra quedó concentrada y en posesión de la burguesía. La consolidación de minifundios consolidó el sistema de trabajo doméstico, produciéndose una alianza entre la burguesía y el campesinado. Población y mercado La economía francesa dependía del mercado externo y por ello el imperialismo. La población superabundante era, paradójicamente, la causa de la debilidad del mercado interno. La existencia de una mano de obra abundante significaba bajos salarios y estos salarios bajos repercutieron en un poco inversión en innovación tecnológica. Las consecuencias fueron un retraso de la creación de un mercado de consumidor y la convivencia de formas de trabajo modernas y domiciliarias. Otra razón que explica la debilidad del mercado interno es la poca integración del mercado interno y las dificultades del transporte. Esta falta de integración fue sorteada finalmente con la aparición del ferrocarril. La Industria francesa Las industria pioneras, al igual que en el caso inglés fueron la textil y el hierro. Estas se organizaban entorno al trabajo doméstico o protoindustria. Posteriormente surgiría el taller. El trabajo doméstico y el trabajo en el taller coexistió en Francia hasta el siglo XX. El sistema industrial francés no se encontraba integrado, habiendo zonas industrializadas desconectadas. En este sentido, la revolución pretendió una mayor uniformidad al territorio. Las disputas intestinas entre los componentes revolucionarios y la guerra externa afectaron al desarrollo industrial. Todos los recursos fiscales recaudados en este periodo se destinaban a los conflictos bélicos y no a la inversión industrial. El apaciguamiento de los conflicto dieron un nuevo impulso al comercio. Durante el periodo de Napoleón se comenzó a importar maquinaria textil desde Inglaterra. Esto requirió del desarrollo de la energía hidráulica. A partir de 1840, Francia había establecido todas las pautas de una sociedad industrial, y sería entonces que junto a los ingleses defendieran el librecambio. Sumado a la ampliación de la gama de actividades manufactureras se puede mencionar la creación de un sistema financiero nacional y un equilibrio económico, que la colocó en virtual equilibrio con otras potencias europeas. Un nuevo orden social Todos los revolucionarios tenían algo que ganar y poco para perder ante las circunstancias que imponía el poder político. La burguesía deseaba una categoría social más alta y una participación en el gobierno. Los campesinos querían liberarse de todas las cargas feudales sobre la tierra y la conservación de sus tradiciones. Las clases pobres urbanas pretendían alimentos a precios bajos. Las rebeliones populares La escandalosa desigualdad social de la Francia del siglo XVIII explicaría la temprana aparición de revueltas populares. Desde 1775 comenzaron las revueltas que preanunciaban la rebelión campesina de 1789. El origen fue el aumento indiscriminado en los precios de los alimentos. En 1789 se produjo El Gran Miedo, una gran insurrección rural, seguidas de rebeliones fiscales, asaltos y saqueos. Los sectores populares convirtieron estas revueltas en una guerra social, aunque cabe destacar que su gran organizador fue la burguesía. En Francia la creación de una sociedad burguesa se asoció con la idea de democracia. Liberalismo y democracia parecían inicialmente dos caras de una moneda. El movimiento democrático se organizó en torno a clubes populares y cofradías. Hacia 1791, estas sociedades de barrio estaban federadas en torno a un Comité Central. La burguesía catalogó esta organización “exceso de democratismo”. Por ello prohibió la organización sindical. El paralelismo entre liberalismo y democracia no era tal. En los años siguientes el nacionalismo articularía las ideas ilustradas con la acción popular, a través de los sans cullote. Su identificación estaba signada por la adscripción a los valores de Igualdad y Fraternidad y su lealtad a la Nación. Su alianza con los jacobinos fortaleció la República, aunque un año después la coalición se había deshecho y en 1795 perdieron el derecho a voto. Estos se rebelarían en la llamada Conspiración de los Iguales, que fue tempranamente descubierta y desarticulada a tiempo. Una nueva ola de rebeliones populares se extendieron por Francia hacia 1815 y tenía como objetivo bloquear la restauración monárquica(relacionado con 1814: El Congreso de Viena), pero fue derrotado. El régimen duró hasta 1848, aunque se vio muchas veces asechado por insurrecciones prorepublicanas. Hacia 1848 se comenzarán a ver movimientos obreros marxistas.

Las revoluciones Liberales

Resumen de "La civilización en debate" de A. Lettieri Capitulo 8: Las revoluciones liberales • La revolución inglesa • La revolución norteamericana • La revolución francesa • Convergencias y divergencias entre las tres revoluciones 1- Rev. Inglesa En el siglo XVII, el modelo político exitoso era la monarquía absolutista implementada en Francia por Luis XIV. Este aglutinaba todas las funciones del estado bajo su autoridad. La mayoría de las monarquías europeas quisieron imitar ese modelo político. Durante los siglos XIV y XV se dieron transformaciones económicas producto de las cuales adquirió importancia una nueva clase social: la burguesía o gentry. En el siglo XVI, estos habían conseguido representación política en la Cámara de los Comunes. La aristocracia se aglutinaba en la Cámara de los Lores. La función de las dos mencionadas eran asesorar al rey en cuestiones puntuales, como aumento de impuestos. Los reyes Jacobo I y Carlos I, de la dinastía escocesa católica Estuardo, quisieron aumentar poder- al modo absolutista-, pero los Comunes se opusieron, y entonces la monarquía pretendió imponer aumentos de impuestos para conformar un ejercito que asegurara el absolutismo. Esta iniciativa tuvo como consecuencia la conformación de un movimiento revolucionario por parte de la burguesía, y en 1640 Carlos I fue derrotado y ejecutado. Se procedió a disolver la monarquía y las riendas del gobierno estuvieron a cargo de Cromwell durante 1640 a 1660. De origen burgués, este llevo adelante un proceso de reformas que beneficiaba a su clase-consolidación de la propiedad privada-, pero las consideraciones que le planteó el Parlamento que lo había designado lo llevó a gobernar sin este, acusándolo de dilatorio y corrupto. A la muerte de Cromwell, los representantes de la aristocracia y la burguesía acordaron reinstalar en el trono a un sucesor del rey ejecutado, Carlos II, exigiéndole respetar al poder legislativo. Este aceptó, pero al poco tiempo, al igual que su heredero Jacobo I, insistió en la concentración del poder. La revolución de 1688 fue un producto de una nueva alianza entre la aristocracia y la burguesía y terminó con la monarquía de los Estuardo. Los conjurados instalaron en el trono a Guillermo de Orange, principe holandés que estaba casado con la hija de Jacobo II. Este estaba obligado a apoyarse en el Parlamento para poder gobernar. Este es el surgimiento de la monarquía parlamentaria. 2- La Revolución norteamericana Los territorios norteamericanos no poseían bienes demasiado atractivo de los cuales apropiarse, a diferencia de la gran perla colonial inglesa: India. Por ello, la metrópoli no estaba demasiado interesada en un férreo control político, y fue entonces que le permitieron un grado de autonomía mayor al existente en otras colonias. El territorio americano estaba diferenciado en dos sectores. En el sur, los colonos que se establecieron fueron aristócratas segundones sin mayores perspectivas de éxito económico en las islas y se dedicaron al cultivo del tabaco bajo un sistema de plantación esclavista. Por otro lado, en el norte habitaban comunidades perseguidas en Europa por cuestiones religiosas o políticas, contando con una basta formación en ambas áreas. A mediados del siglo XVIII (1756-1763), Inglaterra y Francia se enfrentaron en la Guerra de los Siete Años. Debido a su preocupante estado económico y fracaso militar, Francia fue derrotada. La exigencia del vencedor fue la entrega de todos los territorios norteamericano de posesión francesa, a lo que los vencidos accedieron. Este nuevo territorio inglés demandaba la formación de un ejercito que lo controlase, y este pretendía conformarse mediante un aumento de los impuestos a los colonos norteamericanos, con la excusa de que serviría para defenderlos a ellos. Los habitantes norteamericanos, en oposición, entendían que esta guerra había sido ajena a su decisión, y por lo tanto la metrópoli era quien debía encargarse de los costos. El planteo norteamericano apuntaba a que la burguesía norteamericana tuviese miembros en el parlamento inglés. Los norteamericanos no pretendían en principio una revolución: era conveniente pertenecer al imperio y además no era posible conseguir un triunfo ante este. Sin embargo, la metrópoli no podía aceptar la participación de los americanos en su parlamento, ya que esto significaría reconocerla como un miembro con derecho pleno dentro del reino inglés y no como una colonia. Por lo tanto, la represalia fue un aumento de impuestos mayor al interior, por lo que la burguesía americana decidió organizar un ejercito. El triunfo de la revolución independentista-1776- no hubiese sido posible sin la participación de otras potencias como Francia y Holanda, quienes disputaban la soberanía con los británicos. Luego de cinco años de guerra, Inglaterra es derrotada. El régimen político establecido fue la República, con una Cámara de Senadores y una Cámara de Diputados. Esto se iba a complementar con el sufragio universal en 1826, siendo un estado absolutamente moderno para aquella época. 3- La Revolución Francesa En 1788, el monarca francés convocó a los Estados Generales para tomar decidir un aumento en los impuestos, todo ello consecuencia del endeudamiento en el que subsumía el estado monárquico. Luis XIV, con el fin de concentrar el poder, mantenía económicamente a la aristocracia para que ella no se opusiera a sus decisiones. Por otro lado, la ayuda dada a los Estados Unidos había significado un alto costo. Los Estados Generales se conformaban por tres claustros: el clero, la aristocracia y el tercer estado-burguesía-. Cada Estado debía reunirse de manera independiente y cada uno de ellos emitiría un voto. La aristocracia y la burguesía, al no pagar tributos, aceptarían la decisión de la suba de ellos, mientras que el tercer estado se opondría. La burguesía, consciente de esto, decide sesionar bajo la forma de Asamblea Nacional. Únicamente en situaciones de extrema gravedad se la convocaba, y en ella el voto de cada persona-no ya de estamento- valía igual. El Tercer Estado era mayoría y estaba seguro de que impondría su posición. Por otro lado, en la asamblea se podía tratar cualquier tema, no así en los Estado Generales donde se debía aceptar o negar el tema impuesto por el Rey. En esa asamblea, en tanto, se trataron los temas como una Constitución, el sufragio universal, la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano-que establecía la igualdad entre los hombres al nacer-, el libre transito, derecho de propiedad, de libre comercio, pensamiento y expresión(todos derechos burgueses), el pago de impuestos a los nobles y la expropiación de las tierras de la Iglesia, máximo terrateniente por entonces en Francia. La idea de Fraternidad hizo que estas medidas repercutieran en el resto de los países europeos. La Asamblea contó en un principio con el apoyo de las ciudades y con el rechazo de las poblaciones rurales, más tradicionales. El momento más significativo durante este proceso fue la toma de la Bastilla. El pueblo francés toma esta prisión donde se hallaban presos políticos y los puso en libertad. El otro hecho significativo fue “El Gran Miedo”, que consistió en el ataque a castillos de la nobleza por parte de los campesinos para así terminar con el contrato de sujeción a las tierras. En medio de este clima de violencia, Luis XVI y su esposa fueron guillotinados. Dentro de la Asamblea se encontraban tres sectores: los feuillans, los girondinos y los jacobinos. Los primeros dos eran sectores moderados que pretendían establecer una monarquía parlamentaria y obtener avances para la burguesía, mientras que los jacobinos tenían una posición radical. Las tres etapas de la Revolución Francesa fueron: 1- Asamblea Nacional(Reformista) (1789-92) • Feuillans y Girondinos • Monarquía parlamentaria • Sufragio Universal 2- Convención Nacional (Radical) (1792-94) • Jacobinos- lider Robespierre • Fueron elegidos por sufragio universal y en un conflicto contra los austriacos • Ejercito de voluntarios, comenzaron a obtener victorias en el conflicto • Tribunales Populares • Comité de Salvación Nacional, que era un mecanismo de gobierno expeditivo • Sans-cullote: al principio fueron el vínculo entre el gobierno y las clases populares. Con la crisis económica, el gobierno concentró la toma de decisiones y los disturbios generados por estos grupos fueron capitalizados por la burguesía reformista 3- Directorio (Reformista) 1794-1799 • 94: Golpe de Estado. Se guillotina a Robespierre • Burguesía reformista pretende reforzar los vínculos con el ejercito revolucionario. Conquistas de África y buena parte del continente europeo, aumento de las riquezas de esta clase. • Napoleón Bonaparte adquiere gran liderazgo en las campañas militares 3.1 Consulado(1799, 18 brumario-1815) • Tres cónsules gobiernan, pero Napoleón es el único que ejerció una autoridad incuestionada. • Comienza el imperialismo francés. 1804: Napoleón es declarado emperador con el apoyo de la burguesía por su régimen de orden y el apoyo de los sectores populares por su exaltación nacionalista • La familia de Napoleón se constituye en la nueva nobleza en gran parte de Europa • La antigua nobleza de Prusia, Rusia e Inglaterra se vieron amenazadas y conformaron una alianza para derrotarlo. La derrota en Rusia y la batalla de Waterloo sentenciaron la caída de Napoleón y el cierre de la tercera etapa de la Revolución Francesa Los cambios políticos • Las tres revoluciones tienen en común la creación de un poder burgués. La burguesía identificó sus intereses con los de la nación. • En la Rev. Inglesa, influye el pensamiento de Locke y Hobbes • La Rev francesa tiene como precedente la rev. Americana e Inglesa • EE.UU. nunca tuvo una monarquía ni una nobleza, pero sí tuvo una plutocracia, es decir, una aristocracia cuyo origen no es el status sino la propiedad. • La idea de democracia que triunfo fue la representativa y no la directa, tras su fracaso.

El orden económico burgués

Resumen de "La civilización en debate" de A. Lettieri Capitulo 19: El orden económico burgués (1848-1873) Temas Principales • Características de las clases populares y de la burguesía • El Consenso de Manchester, las recetas liberales • La Primera Internacional: El socialismo y el anarquismo Características de las clases populares y la burguesía En esta época los países industriales incrementaron su producción en forma extraordinaria y ampliaron sus mercados surgiendo una lógica de intercambio cada vez más global. La propiedad de las industrias coincidía con las familias que le habían dado origen, considerados como ejemplos a emular en un mundo abierto al talento. Estos burgueses creían que los proletarios se dividían entre aquellos que se esforzaban para aumentar la productividad y aquellos que hacían su trabajo de mala gana, siendo estos últimos la mayoría. No se era conciente de la explotación. La acelerada urbanización había llevado a una situación de hacinamiento y el fin de medios alternativos de subsistencia como eran las pequeñas quintas. La unidad doméstica burguesa se concebía como la familia tradicional, nuclear, monogámica, machista, religiosa, recatada, austera y conservadora. Existía cierta hipocresía ya que no se quería legitimar en público las practicas que despreciaban de sus subordinados. El Consenso de Manchester Este era un acuerdo entre las autoridades europeas y los hombres de negocios sobre las premisas económicas, políticas, sociales y culturales para el éxito del capitalismo, la aplicación del laissez faire. Estas eran: 1. La propiedad privada 2. La legitimación de jerarquías 3. La maximización de los beneficios 4. La libertad de comercio y de producción internacional 5. El regimen de patrón oro 6. Un mercado de trabajo libre 7. El estado como recaudador de impuestos 8. La creencia en el progreso de la tecnología y la ciencia. El derecho de propiedad se fundamentaba en la teoría de Locke según la cual el trabajo humano justificaba su apropiación, ya que no todos los humanos estaban dispuestos a realizar este esfuerzo. Los burgueses estaban convencidos que sólo algunos hombres tenían una propensión natural a dejar de lado los placeres del mundo a cambio de una vida abnegada dedicada a la producción. De esta manera se justificaba la desigualdad social entre los individuos por su vocación al trabajo. Sin embargo esta enorme mayoría pobre atemorizaba a la burguesía y la forma de resguardarse de su participación política era mediante el voto censatario. La ley del darwinismo social, donde solo sobrevivían los más aptos, llevaba a los individuos a maximizar sus ganancias. La burguesía pretendía comprar insumos lo más barato y venderlo al precio lo más barato posible. Paralelamente, se insertaba en una carrera inagotable por la innovación tecnológica para reducir los costos de producción. El costo más flexible era el salario de los trabajadores, el cual se lo ajustaba constantemente para impedir la caída de las ganancias. Estos salarios eran bajos debido a la existencia de un numeroso ejercito industrial de reserva, la masa de desempleados dispuestos a trabajar por salarios cada vez menores. Los precios de bienes mantuvieron una tendencia alcista en este periodo. Durante el feudalismo esto era causado por catástrofes naturales, sin embargo durante el capitalismo los ciclos productivos se disocian de estos factores. Estas crisis provocaban miseria extrema en los sectores populares. Estas primeras crisis parecían circunstanciales, sin embargo, y con el devenir del sistema, se fueron agravando. El oro fue elegido patrón por tener un valor estable. Este metal fue patrón de cambio hasta la crisis del 30. Sin embargo durante este periodo, la adopción de este patrón facilitó el librecambio y fortaleció la dependencia de los países no industriales. Esto se agudizó ya que Inglaterra y Francia eran poseedoras de los resortes productivos-por ejemplo, el ferrocarril- en los países no industriales. Grandes inversiones se realizaron desde los países centrales hacia los países periféricos, lo cual fue posible gracias a la consolidación en estos países del sistema capitalista con mano de obra libre y asalariada. En este panorama, la función del Estado era garantizar el orden social y dejar actuar a las fuerzas vivas de la economía. Su intervención era necesaria en dos aspectos económicos: en la política cambiaria y en la política fiscal, donde se caracterizaba por impuestos regresivos. En cuanto a la devoción por la tecnología y la ciencia, esta no sólo tenía efectos en la aplicación de los conocimientos al campo productivo sino en una cosmovisión particular del mundo. El fin último era poder encontrar leyes que pudieran ser aplicadas a la historia de la humanidad, poder prever lo que sucederá. En cuanto a la aplicación de estas ciencias, podemos decir que el acero sustituyó al hierro por ser más duradero y menos corrosivo, hubo un desarrollo importante de la química, se exportó el ferrocarril, se comenzaron a aplicar las tinturas en la industria textil y los fertilizantes para el agro. Asimismo se desarrolló la industria farmacéutica. Uno de los avances fundamentales fue en 1859 cuando se encontró petróleo en abundancia en los Estados Unidos, combustible que comenzaría a emplearse en la industria. Con ella aparece una nueva forma de organización empresarial: los trust. La conflictividad social en aumento Francia fue el detonador de las revoluciones que luego se expandirían por Europa. El régimen de Luis Bonaparte persiguió a los manifestantes, razón por la cual el socialismo comenzaría a obrar desde la clandestinidad. La asociación sindical fue prohibida hasta 1864. En las elecciones con sufragio universal el resultado fue adverso para las ideas socialistas, ya que el campesinado votó masivamente a los conservadores. En Europa central, donde aún la burguesía no se había establecido como clase dominante, se mostraron otros perfiles. Luego del 48 se derribaron los últimos bastiones feudales, eliminando la servidumbre. Los ejercitos de la reacción europea salieron en defensa del viejo órden continental, sobre todo en aquellos países donde la rebelión se asimiló con demandas nacionalistas como Hungría e Italia. En los territorios prusianos el movimiento socialista se organizó detrás del liderazgo de Lasalle, pero su temprana muerte dejó huérfano a este movimiento. Sin embargo, hacia 1875, el Partido Socialdemócrata Alemán desarrolló un sector obrero fortalecido y con conciencia de clase. Para contrarrestar la creciente influencia socialista, el Estado alemán propició la creación de un partido obrero católico. En 1864 las organizaciones obreras europeas lograron dejar de lado sus discordancias ideológicas y fundaron la Primera Internacional de Trabajadores, que tuvo sede en Londres y estaba integrada por socialistas y anarquistas. Socialistas y Anarquistas Los primeros antecedentes del socialismo moderno fue el socialismo utópico o colectivista. Este socialismo compartía con el liberalismo la devoción por la tecnología, la racionalidad y la evolución permanente de la humanidad. Lo que ellos reclamaban era un régimen remunerativo basado en el trabajo y la habilidad individual, el derecho a la asociación y la organización jerárquica de la sociedad. Fueron los precursores de la noción que luego se desarrollaría y devendría en la sociedad tecnocrática: la aplicación de técnicas científicas de administración que distribuyeran de forma eficiente los recursos disponibles. Uno de los precursores del socialismo colectivista fue Charles Fourier. Él consideraba que el mal de la sociedad era la competencia, asombrándose que la miseria y pobreza coincidan con la masiva producción de bienes. Este socialista no dudó en asociar la opresión con los adelantos tecnológicos. Afirmaba, además, que en el capitalismo había una contradicción, en la cual la búsqueda desenfrenada del éxito llevaba a perjudicar al prójimo. Por eso, pugnaba por la constitución de asociaciones mutuamente benéficas. Él pensó un sistema de organización social basado en el cooperativismo y en la racionalidad científica. Por su parte el socialismo científico, cuyos exponentes son Marx y Engels, tomaron como punto de partida al individuo real y su relación con la naturaleza. Estos promotores del materialismo dialéctico expresaron que el hombre al relacionarse con la naturaleza la transforma y se transforma a sí mismo. Los hombres entablan relaciones entre sí para producir los medios de subsistencia, y la sociedad no es más que el resultado de estas relaciones. El hombre nace con las condiciones de existencia ya preestablecidas, y estas relaciones son además asiméticas. Esta es producto de una propiedad desigual de los bienes de producción, con lo cual se genera una relación de dominación de los propietarios con los no propietarios. Ahora bien, la historia no es estática, sino dinámica. Este dinamismo se lo otorga la lucha entre clases, que es el motor de la historia según el marxismo. Estas luchas de las que hablaba Marx serán llevadas a cabo en Francia por Proudhon, quien denunció las falacias de la democracia liberal y auspiciando la abolición del Estado. Para éste el sufragio universal significaba un contrasentido. Para constituirse en clase, el proletariado debía escindirse de la democracia burguesa. Para ello era fundamental la concientización de la clase y la acción del proletariado europeo. Sin embargo, una de las debilidades de la lucha revolucionaria fueron las disputas internas desde sus orígenes. La oposición interna más férrea en la Primera Internacional la constituyeron los anarquistas. El racionalismo liberal se había expandido mundialmente, por lo que no debiera extrañar que el corpus ideológico anarquista comenzara con el individuo. Éste, fuente de derechos, en particular la libertad en su concepción positivista, fue el centro del pensamiento de esta corriente. La preeminencia del sujeto no despojaba a éste de su sociabilidad. Para el anarquismo, cuando el hombre ingresa en el marco societal sólo tiene derechos para con la sociedad, en la medida que acepta libremente formar parte de ella. De esta manera se diferencia el individualismo del egoísmo burgués, que sólo piensa en su interés personal. Es primordial, entonces, el derecho a vivir de todos los individuos y el reparto entre ellos de los medios de existencia. Estas acciones podrían realizarse a través de la toma y posesión directa de áreas fundamentales de la sociedad como los depósitos de alimentos y la ocupación de viviendas. La principal diferencia fundamental entre los socialistas y anarquistas consistía en la transición hacia una sociedad igualitaria. Los socialistas proponían la dictadura del proletariado, mientras que los anarquistas pretendían directamente la eliminación del Estado por ser de carácter burgués. Esto se basaba en que los socialistas creían en la derrota de la clase opresora por parte de la clase oprimida, mientras los anarquistas buscaban lo que llamaban racionalidad humana. En la Primera Internacional esta controversia se saldó a favor de los socialistas, pero a costa de perder gran parte del impulso inicial. En 1871, movimientos radicales de Paris derrocan a Thiers luego de la derrota de Francia en su guerra con Alemania y conforman La Comuna de Paris, que se caracterizó por ser un gobierno muy violento que finalmente fracasó. El fracaso de la comuna acrecentó las diferencias internas y la Primera Internacional sucumbió 5 años después.

Hacia un mundo industrial

Resumen de Julián Jolias de "La civilización en debate" de A. Lettieri

Capitulo 18: Hacia un mundo industrial

Temas Principales

1. Revolución Industrial - ¿Por qué Inglaterra?

• En el plano internacional
• En el plano de las condiciones políticas y culturales
• En el plano de la reforma agraria
• En el plano demográfico y de mercado
• En el plano tecnológico
• En el plano de los transportes
• Consecuencia: el nuevo órden social
• Consecuencia: el movimiento obrero

2. Revolución social ¿Por qué Francia?

• El Imperio Francés
• Las condiciones políticas y culturales
• El mundo rural
• Demografía y mercado
• La industria francesa
• El nuevo órden social
• Las rebeliones populares

Revolución Industrial. ¿Por qué en Inglaterra?

Plano internacional

La hegemonía inglesa residía en su extendido comercio, su capacidad bélica y su dominio de los mares, siendo las posiciones inglesas en América relativamente jóvenes. La relación entre Inglaterra y sus colonias americanas no era análoga a la relación que entablaba España. Los ingleses establecieron una “servidumbre comercial y libertad civil” ya que, al ser colonias marginales en comparación con la India, les permitía tener tempranas libertades, lo que se nutría por las características europeas de sus colonos. Por el contrario, en materia económica, no poseían libertad de comercio.

Desde 1763 a 1815 esta hegemonía se acentuó. La metrópoli comenzó a explotar su potencialidad colonial, en tanto necesitaba expandir sus mercados simultáneamente al desarrollo de las industrias. Sin embargo, al mismo tiempo se produce la independencia de EEUU. Si bien se pierde esta colonia, Inglaterra aún mantiene a la India.

Plano político y cultural

Inglaterra logró conciliar rápidamente las tensiones entre la burguesía y la aristocracia mediante el establecimiento de la monarquía parlamentaria. Esto facilitaría la transformación productiva. Con la revolución política de derribó una de las mayores trabas para la conformación de un mercado de trabajo libre y la liberación aduanera que limitaba el comercio.

Plano agrario

Durante el medioevo, la producción agraria se organizaba bajo un sistema de rotación de cultivo trianual: la tierra se dividía en tres parcelas distintas, en las cuales se cultivaba de forma rotativa (1)cereales – trigo o centeno – y (2)legumbres, dejando la restante en reposo(3). Esta modalidad respondía a la ausencia de fertilizantes y provocaba una muy baja productividad de los terrenos.

Desde el siglo XVII, comenzó a implementarse una rotación cuatrianual en los cultivos, introduciendo las plantas forrajeras con la consecuente posibilidad de criar ganado vacuno y ovino. Este cambio en la forma de cultivos modificó la disposición territorial, eliminando paulatinamente las tierras comunales y de campos abiertos(openfields) propios del régimen feudal, a los cuales tenían acceso los hombres libres y siervos. Este nuevo sistema fue motivado por la presión de los precios agrícolas entre 1670 y 1750, lo cual incentivo a los productores a buscar métodos alternativos para incrementar la producción y amortizar la caída de precios. La necesidad de ampliación de las tierras cultivables llevó a la reducción de las tierras de usufructo común. Desde 1760 los campos abiertos (openfields) fueron desapareciendo como consecuencia de un conjunto de instrumentos jurídicos – las Leyes de Cercamiento (enclosures) - y expulsando paulatinamente a un considerable número de familias campesinas.

La revolución agrícola impuso a la economía inglesa formas de producción mixta (agrícola-ganadera), impulsando el cambio de hábitos alimenticios, enriqueciendo la dieta de la familia campesina, y sirvieron de materia prima para las nuevas industrias. De este modo, Inglaterra anticipó al resto de los países europeos, sirviendo esta reforma a la configuración de la propiedad privada y la constitución paulatina de un mercado laboral capitalista.

Demografía y mercado

A partir de mediados del siglo XVIII, Inglaterra experimentó una explosión demográfica. Mientras que en el resto de Europa este crecimiento fue del 5%, los ingleses se duplicaron en población (“conexión con la mejor alimentación”). La consecuencia de este crecimiento fue inicialmente la absorción de la oferta de los productos textiles de las industrias. Uno de los requisitos para la existencia de un mercado interno fue la integración del territorio, lo cual requirió la construcción de canales y caminos pavimentados para el traslado de mercancías. Sin embargo este mercado rápidamente se saturó y encontró mejores posibilidades de colocación en las colonias americanas y en Europa oriental.

Tecnología

En una primera etapa de la industrialización, esta era de producción era doméstica y artesanal, por la cual el comerciante abastecía de materia prima (lana y algodón) a la familia campesina, la cual se dedicaba a esta producción en sus tiempos libres cuando se desentendía de sus obligaciones del campo. En este sistema el comerciante-empresario no podía ejercer ningún control sobre la familia campesina porque ésta aún conservaba como medio de subsistencia su actividad rural, por lo cual no había ningún incentivo para el aumento de la productividad.Este método se lo conoce como la protoindustria.

Como bien afirma la teoría marxista, para que el capitalismo emergiera era necesario despojar al campesino de sus medios de producción, lo cual requería la reunión de obreros enun mismo espacio físico, la fábrica, y que el hombre no tuviera mecanismos alternativos de subsistencia. Esto llegaría hacia 1770 con la aparición de las hiladoras mecánicas las cuales tenían la peculiaridad de estar impulsadas por energía hidráulica. Estas máquinas comenzaron a utilizar como insumo básico para la producción textil al algodón.

Una década más tarde llegarían las maquinas impulsadas a vapor de agua, y necesitaban para la producción la concentración de obreros en fábricas. La organización de la producción pareció asociarse con la progresiva utilización de energía inanimada que fue desplazando la fuerza impulsada por el hombre o los animales. Es en este punto que radica la gran revolución tecnológica.

Transportes

La producción textil debía acelerar su expansión al mercado mundial ya que comenzaban a vislumbrarse rendimientos decrecientes en dicha rama. Era en la metalurgia y en la actividad minera donde se hallaba el mayor inconveniente ya que se debían transportar elementos muy pesados y con distancias a recorrer muy largas entre las minas y las industrias. El boom de esta actividad inaguraría la era del ferrocarril.

La primer condición para la creación de este medio de transporte fue la consolidación de Inglaterra como taller del mundo ampliando su comercio industrial a otros países que comenzaban a industrializarse como Francia, EEUU y luego Alemania. La segunda condición era la necesidad de unificar el territorio y facilitar el acceso al mercado de exportación. La tercera condición fue el excedente de capital acumulados en el período precedente, el cual había sido solamente posible en Inglaterra. Dicha acumulación se combinó con la consolidación del mercado financiero y el mercado de capitales, que empujados por las bolsas de Manchester y Liverpool, inauguró los modernos sistemas de inversión bursátiles. El capital que anteriormente había sido destinado a las guerras, ahora iría dirigido a construir ferrocarriles.

La industria metalúrgica mejoró sensiblemente el transporte marítimo. Este adelanto se combinó con la invención norteamericana del barco a vapor. El sistema de refrigeración completó este proceso favoreciendo el flujo de materias primas, por lo que Inglaterra fue abandonando progresivamente la producción de materias primas.

El nuevo orden social

En la primera fase de industrialización, la nobleza contaba con un poder político considerable y lograba obstaculizar la conformación de un mercado de trabajo libre y asalariado. Esto implicó la convivencia por un tiempo considerable de relaciones tradicionales junto a modalidades modernas de trabajo. El régimen capitalista requería que las personas se encuentren desposeídas de sus medios de producción. Para ello fue fundamental la aprobación de ciertas leyes.
-La ley de cercamiento permitió extender los terrenos cultivables y así hacer frente a la caída en la productividad agrícola.
-Con la ley de cereales se prohibió la importación de granos, y entonces los grandes terratenientes locales pudieron fijar precios internos a su criterio, elevando continuamente el costo de la canasta básica familiar.
-La ley de Speenhamland consistía en que el estado debía subsidiar a los productores agrícolas para el empleo de jornaleros. Los trabajadores se devidian entre jornaleros subsidiados y agricultores estacionales no subsidiados. Solamente los terratenientes empleaban agricultores estacionales en el periodo de cosecha. Este nuevo grupo fue tomando actitudes violentas contra las máquinas, a las que acusaban de despreciar el trabajo humano. Los jornaleros recibían salarios muy bajos y lograban sobrevivir solamente por el subsidio. Esta ley empobreció las condiciones de los jornaleros, lo volvió más sumiso a las órdenes del terrateniente y provocó la fijación territorial ya que la condición del subsidio era que viviese dentro de la jurisdicción(para evitar la estampida a la ciudad). En efecto, el objetivo fue retrasar la conformación de un mercado de trabajo capitalista en las ciudades. Simultáneamente, la ley repercutió en el crecimiento de la población, ya que este subsidio solo se destinaba a familias numerosas. Este aumento demográfico hizo bajar los salarios.

En conclusión, este conjunto de leyes estuvieron hechas para aparentar la sustentabilidad del sector agrícola cuando ya no existían ventajas comparativas para Inglaterra. Es evidente la incongruencia entre la legislación proteccionista en un primer momento del desarrollo industrial inglés y el paradigma liberal que profesó a partir del siglo XIX. Se puede afirmar que también muchas de estas medidas impidieron que el cambio a un sistema capitalista generara un conflicto social a corto plazo. Ya en la segunda fase de la industrialización estas leyes eran obsoletas y fueron derogadas. Hacia el 30 y 40, las clases medias inglesas comenzaron a tener mayor peso y abogaron por la liberalización de la economía. Hacia el 40, la nobleza se retira del sector agrícola y quedan cada vez menos agricultores independientes. El sistema industrial estuvo en condiciones de absorber a trabajadores a través de la actividad minera, el ferrocarril, la actividad metalúrgica y la industria textil. Hacia 1849, Inglaterra adopta el librecambio y empezó a especializarse en bienes industriales, dando inicio a la división internacional del trabajo.

La protesta obrera

Desde finales del siglo XVIII, la ley de antiasociación prohibía la creación de sindicatos, y los brotes de protesta eran seguidos por represión. Las protestas emergieron por el aumento del costo de vida, pero a partir de 1793 las demandar comenzarían a ser políticas y sociales, enmarcadas en los derechos del hombre pregonados por los revolucionarios franceses, combinado con la escasez de alimentos provocados por la guerra.

La elite inglesa veía una correlación directa entre los desbordes sociales y el periodo jacobino francés. El surgimiento del radicalismo, cuyo líder fue William Cobbet, fue contemporáneo de las agrupaciones obreras de Europa continental. Este grupo concentró su reclamo en la oposición a la ley de antiasociación, la escasez de bienes, víveres y alimentos. Sus reivindicaciones no iban más allá de este punto.

Hacia 1830 en Francia surge el socialismo utópico. La versión inglesa fue el socialismo colectivista, liderado por Robert Owen y aspiraba a encontrar una sociedad industrial pero donde los bienes fueran de propiedad comunitaria. Por primera vez se reconocía que el desempleo era resultado de una deficiencia del mercado de trabajo y no una predisposición al ocio de las clases bajas. Este socialismo aún creía en las bondades de la industrialización y de la posibilidad de conciliación de clases.

El otro movimiento que surgió en este periodo fue el cartismo y confluían liderazgos de distintos orígenes. El movimiento impulsó la gran huelga de 1842, cuyo objetivo fue la ampliación de los derechos políticos de los sectores populares y fue el precursor del laborismo inglés. En este momento el miedo de la burguesía llevó a la represión. Los disturbios sociales comenzaron a apaciguarse hacia fines de los 40.

Los beneficios de la riqueza acumulada derramó sus remanentes sobre un sector muy reducida de los sectores populares. Tal vez por este motivo, el movimiento obrero inglés se consolidó como un movimiento reformista y no impugnador del sistema económico. Este carácter no revolucionario llevó a la burguesía a aceptar la sindicalización hacia 1870.

Francia

El imperio francés

La vocación bélica e imperial del reinado hizo que Francia estuviera en perpetua guerra con sus pares europeos. Sin embargo, debido al poderío naval y comercial inglés, Francia iba quedando relegada en el comercio.

Al igual que Inglaterra, el imperio franco utilizaba algunos territorios colonizados como mecanismo de expulsión del excedente poblacional de la metrópoli. Estos colonos tenían amplios beneficios al acceder a la propiedad de la tierra y cumplir con su expectativa de ascenso social que cada vez era más difícil de satisfacer en el territorio francés.

En 1786 el estado francés entra en bancarrota. Esto fue debido al elevado costo de mantener a la aristocracia y para el mantenimiento de los ejércitos. La bancarrota sería uno de los factores para la revolución. Luego de la derrota en la Guerra de los Siete Años (1756-1763), el imperio perdió numerosas colonias. A esto debe sumársele su participación en la independencia estadounidense.

La revolución francesa no detuvo este carácter bélico francés, sino que más bien lo envolvió en el lema de la defensa de los derechos del hombre, la libertad y la igualdad. El estado abolió la esclavitud en todos sus dominios, salvo en sus colonias, quienes protagonizarían violentas revueltas. Más allá de esto, con la expansión imperial napoleónico en 1814 se sentaron las bases del derecho burgués en toda Europa.
Las condiciones políticas y culturales

En Francia se dio inicio a un proceso de centralización y liberalización. Progresivamente se fueron erosionando los vestigios feudales, eliminando los tribunales reales y haciendo cada vez más poderoso al poder central. Paralelamente, se impulsó la libertad de navegación y comercio, unificando el territorio. La liberalización en el terreno político fue posible luego de crear una carrera de funcionario público, a la que podían acceder la nobleza más baja.

La aristocracia no estuvo dispuesta a acordar con la burguesía y decidió enfrentarla, y por ello perdió todo. Los revolucionarios abolieron todos los beneficios fiscales, confiscaron las tierras de los nobles y la Iglesia y sometieron al clero al control del estado(entre otras cosas). La revolución desplazó tanto a nobles como eclesiásticos del control del Estado.

El mundo rural

La mayoría de la población francesa vivía en el campo y de él. La Iglesia era la mayor propietaria de extensiones de tierra, las cuales fueron confiscadas durante la revolución francesa. El Estado, especialmente durante la época jacobina, generó políticas para que estas tierras fuesen trabajadas por campesinos devenidos en pequeños y medianos agricultores. Esta es una gran diferencia con el modelo inglés, en el que la tierra quedó concentrada y en posesión de la burguesía. La consolidación de minifundios consolidó el sistema de trabajo doméstico, produciéndose una alianza entre la burguesía y el campesinado.
Población y mercado

La economía francesa dependía del mercado externo y por ello el imperialismo. La población superabundante era, paradójicamente, la causa de la debilidad del mercado interno. La existencia de una mano de obra abundante significaba bajos salarios y estos salarios bajos repercutieron en un poco inversión en innovación tecnológica. Las consecuencias fueron un retraso de la creación de un mercado de consumidor y la convivencia de formas de trabajo modernas y domiciliarias. Otra razón que explica la debilidad del mercado interno es la poca integración del mercado interno y las dificultades del transporte. Esta falta de integración fue sorteada finalmente con la aparición del ferrocarril.

La Industria francesa

Las industria pioneras, al igual que en el caso inglés fueron la textil y el hierro. Estas se organizaban entorno al trabajo doméstico o protoindustria. Posteriormente surgiría el taller. El trabajo doméstico y el trabajo en el taller coexistió en Francia hasta el siglo XX.

El sistema industrial francés no se encontraba integrado, habiendo zonas industrializadas desconectadas. En este sentido, la revolución pretendió una mayor uniformidad al territorio.

Las disputas intestinas entre los componentes revolucionarios y la guerra externa afectaron al desarrollo industrial. Todos los recursos fiscales recaudados en este periodo se destinaban a los conflictos bélicos y no a la inversión industrial. El apaciguamiento de los conflicto dieron un nuevo impulso al comercio. Durante el periodo de Napoleón se comenzó a importar maquinaria textil desde Inglaterra. Esto requirió del desarrollo de la energía hidráulica.

A partir de 1840, Francia había establecido todas las pautas de una sociedad industrial, y sería entonces que junto a los ingleses defendieran el librecambio. Sumado a la ampliación de la gama de actividades manufactureras se puede mencionar la creación de un sistema financiero nacional y un equilibrio económico, que la colocó en virtual equilibrio con otras potencias europeas.

Un nuevo orden social

Todos los revolucionarios tenían algo que ganar y poco para perder ante las circunstancias que imponía el poder político. La burguesía deseaba una categoría social más alta y una participación en el gobierno. Los campesinos querían liberarse de todas las cargas feudales sobre la tierra y la conservación de sus tradiciones. Las clases pobres urbanas pretendían alimentos a precios bajos.

Las rebeliones populares

La escandalosa desigualdad social de la Francia del siglo XVIII explicaría la temprana aparición de revueltas populares. Desde 1775 comenzaron las revueltas que preanunciaban la rebelión campesina de 1789. El origen fue el aumento indiscriminado en los precios de los alimentos.

En 1789 se produjo El Gran Miedo, una gran insurrección rural, seguidas de rebeliones fiscales, asaltos y saqueos. Los sectores populares convirtieron estas revueltas en una guerra social, aunque cabe destacar que su gran organizador fue la burguesía.

En Francia la creación de una sociedad burguesa se asoció con la idea de democracia. Liberalismo y democracia parecían inicialmente dos caras de una moneda. El movimiento democrático se organizó en torno a clubes populares y cofradías. Hacia 1791, estas sociedades de barrio estaban federadas en torno a un Comité Central. La burguesía catalogó esta organización “exceso de democratismo”. Por ello prohibió la organización sindical. El paralelismo entre liberalismo y democracia no era tal.

En los años siguientes el nacionalismo articularía las ideas ilustradas con la acción popular, a través de los sans cullote. Su identificación estaba signada por la adscripción a los valores de Igualdad y Fraternidad y su lealtad a la Nación. Su alianza con los jacobinos fortaleció la República, aunque un año después la coalición se había deshecho y en 1795 perdieron el derecho a voto. Estos se rebelarían en la llamada Conspiración de los Iguales, que fue tempranamente descubierta y desarticulada a tiempo. Una nueva ola de rebeliones populares se extendieron por Francia hacia 1815 y tenía como objetivo bloquear la restauración monárquica(relacionado con 1814: El Congreso de Viena), pero fue derrotado. El régimen duró hasta 1848, aunque se vio muchas veces asechado por insurrecciones prorepublicanas. Hacia 1848 se comenzarán a ver movimientos obreros marxistas.

Burguéses, Aristócratas y Radicals

Resumen del libro "La civilización en debate" de A. Lettieri Capitulo 9 Burgueses, Aristócratas y Radicales Temas Principales • El Congreso de Viena • Las revoluciones del 20, 30 y 48 • La cuestión alemana El congreso de Viena El Congreso de Viena comenzó a sesionar en 1814 tras la caída de Napoleón y estaba integrada por Inglaterra, Francia, Rusia, Prusia y Austria. Este congreso tenía como objetivo: • La restauración monárquica anterior a la revolución francesa • La paz dentro del continente europeo entre las potencias • Evitar la unificación Alemana Los conflictos entre las potencias solamente se llevó a cabo en las colonias de estas, tregua que perduró durante un siglo hasta la 1GM. El centro de Europa planteaba todo un desafio, ya que el paso de Napoleón por allí había destruido todo vestigio de autoridad. Este territorio se dividía en ciudades y regiones autónomas, que serían incorporadas por la potencia del norte, Prusia, y en el sur, Austria. El sueño de la unificación alemana ponía en jaque al resto del continente. Por un lado, entre estas regiones existía un lenguaje en común y una tradición, sin embargo, existían diferencias en cuanto a lo religioso: al norte habitaban los protestantes mientras que en el sur predominaban los católicos. La creación de la Confederación Alemana manifestó la autonomía, soberanía e igualdad entre todos los estados miembros. Las revoluciones de 1820 Estas revoluciones se dieron en España, Grecia, Portugal y parte de Italia, los cuales contaban con economías débiles y buscaban la proclamación de una Constitución liberal. Fue fundamental el profundo sentimiento nacionalista y romántico que adoptaron estos grupos revolucionarios luego de la invasión extranjera-napoleónica- surgiendo grupos como la Joven Irlanda(antecedente de IRA). Estos grupos pensaron, inocentemente, que una vez comenzada las revueltas, el pueblo francés apoyaría la instalación definitiva de los valores revolucionarios. Por supuesto, este apoyo no ocurrió, sino que además, la Pentarquía (las cinco potencias que se dieron cita en el Congreso de Viena) aplicaron el derecho de intervención, reprimiendo a todos los focos. Paralelamente, la clase obrera de las potencias europeas fueron adoptando el socialismo o el anarquismo. Ambas cuestionaban el derecho del rey a gobernar y la presión de la burguesía a monopolizar la propiedad y los medios de cambio. La fábrica constituía paradójicamente un lugar de encuentro cotidiano que posibilitaba el establecimiento de nuevos lazos sociales, la difusión de ideas políticas y la incorporación de conductas que demostraban la superioridad de las acciones grupales organizadas a las individuales. En Francia no tardó en circular una propaganda política que cuestionaba el orden político diseñado por el acuerdo aristócrata-burgués. Las revoluciones de 1830 Las ideas revolucionarias sembradas una década atrás no tardaron en manifestare en protesta política. Estos grupos revolucionarios protagonizaron hacia el 30 enfrentamientos callejeros en las calles de París, como respuesta al orden represivo impuesto por las autoridades monárquicas y a las graves condiciones económicas. En un segundo momento, la Guardia Nacional se negó a reprimir al pueblo, y por ante esta situación caótica Carlos X debió renunciar. La burguesía francesa era conciente de que aún era incapaz de gobernar por sí sola, por lo que entabló una nueva alianza con la debilitada aristocracia. El resultado de este pacto fue la asunción de Luis Felipe de Orleáns. Este gobernó durante 18 años en los cuales la burguesía realizó un proceso de consolidación, mientras que los sectores populares sufrieron explotación, represión y la prohibición a las reuniones para agruparse. En el resto de Europa se dieron revoluciones inspiradas en la parisina exigiendo mayor participación de la ciudadanía en el poder, pero debido a sus fracturas internas los movimiento revolucionarios no tuvieron éxito. Los orígenes de la unificación Alemana El primer paso para lo que luego sería la unificación alemana fue la creación de la Unión Aduanera o Zollverein, que consistía en una unión “meramente económica”, y que dejaba aislada a Austria, es decir no ya la Gran Alemania sino la Pequeña Alemania (Prusia + regiones independientes). Durante la década del 30, Prusia alentó una serie de revoluciones en el norte de Alemania, expulsando a reyezuelos que se oponían a la unificación y aplicando una legislación más liberal (menos presión fiscal, liberación de siervos), otorgándole la autonomía administrativa a algunas ciudades. Las revoluciones de 1848 La primera mitad del siglo XIX asistió a un proceso de gran expansión económica inglesa y en menor medida de Bélgica, Países Bajos, Prusia y Francia, que posibilitó un crecimiento significativo de la burguesía, a costas de la sobreexplotación de la mano de obra. La mano de obra que había sido desplazada de los campos eran ahora desplazados por los avances tecnológicos produciendo una concentración en las ciudades de obreros y desocupados. En este contexto, las ideas socialistas y anarquistas comienzan a ganar adeptos. Hacia 1848 el descontento de las clases populares alcanza su nivel más alto en el marco de una crisis económica profunda provocada por el descenso de la producción agraria, que motivó una inflación. La restricción del trabajo trajo aparentada un alto nivel de desempleo industrial y la crisis generalizada en esta rama, que no tardó en traducirse en la difusión de graves epidemias entre los hambrientos. En el caso francés, la situación se volvió explosiva: radicales y socialistas se levantaron para repudiar la corrupción en el gobierno de Luis Felipe de Orleáns y a exigir su condena, demandando además la extensión de los derechos políticos, rebajas de precios y mejoras en las condiciones de vida y de trabajo. La corona respondió reprimiendo, pero nuevamente el rey fue abandonado por la burguesía debido a su autocrático estilo de gobierno. Se da cuenta en este hecho que la alianza entre la burguesía y la aristocracia era una medida provisoria que favorecía a la primera, sabiendo que en cuanto las cosas fuesen mal la burguesía pretendería nuevamente hacerse con el poder. Debe sumársele a esta falta de apoyo de la burguesía la negativa de la Guardia Nacional para reprimir, y el resultado evidente fue la caída del rey. Los republicanos proclamaron un gobierno provisional para garantizar una elemental estabilidad política. Una vez más, esta conducta se expandió por el resto de Europa. El ideal que movilizó a esta revolución fue el ideal romántico y nacionalista, exigiendo igualdad y afirmando su compromiso con la idea de progreso, lo cual se podría lograr mediante la remoción de estructuras sociales, políticas y culturales arcaicas. Pese a que en un primer momento la revolución había logrado imponer sus ideas, fue el pacto entre la burguesía, aristocracia y ejercito la que acabaría con este proyecto político.

"La Guerra Civil Europea" de Ernst Nolte

Resumen basado en Ernst Nolte, "La guerra civil Europea" Ernst NOLTE, LA GUERRA CIVIL EUROPEA 1917-1945 Nacionalsocialismo y Bolchevismo El partido bolchevique en 1917 llamó a los proletarios de todo el mundo a sublevarse contra el sistema capitalista responsable de la guerra. Desde este año existió, por lo tanto, un estado-URSS- y desde 1919 un partido internacional que en todas partes llamaba al “levantamiento armado” y por ende a la guerra civil mundial(Nolte indica entonces que el comunismo es quien da el primer paso a la guerra civil). El partido comunista es entendido por Nolte como “un grupo orientado al levantamiento armado”. El concepto de guerra civil implica que dentro de una nación se enfrentan dos grupos de ciudadanos armados, ya sea insurgentes que luchen contra gobierno o que ambas dispongan de un territorio propio, en cuyo caso se produce una clara analogía con la guerra entre naciones. El ejemplo más claro es la Guerra Civil estadounidense-guerra de sesesión-. Esta amenaza que generó el llamado a la guerra civil por parte del bolchevismo fue el surgimiento de un fenómeno nuevo, el fascismo, el segundo y radicalmente opuesto partido de la guerra civil. Para el año 1922 existían dos partidos orientados a la guerra civil que proporcionaban un fundamento ideológico para este enfoque. Ambos se habían apoderado de un Estado y contaban con partidarios y simpatizantes en muchos países. Ambos estados compartían la características de ser estados marginales(Rusia e Italia) a las grandes potencias europeas(Inglaterra, Francia y Alemania). Hacia 1929 no había rasgos de una guerra civil europea, sino dos Estados unipartidistas que habían eliminado a sus adversarios por medio de una guerra civil, aunque en formas muy distintas entre sí. Sin embargo, en el 29 se produjo la crisis económica mundial, y la situación en el continente daría un cambio abrupto. A partir de la década del 30 la guerra civil se instaló en Alemania. Era sobre este país sobre el que con mayor intensidad se proyectaba la sombra de los sucesos ocurridos en Rusia, donde la burguesía había sido mucho más débil y la situación de la guerra había creado condiciones que permitieron la toma del poder por parte del nazismo. Un sector significativo de la población apoyaba a la URSS, mientras que otro tanto estaba con el modelo fascista. Es a partir del momento en que Hitler asume el poder que se inaugura la era del fascismo. En esta está excluída los EEUU, donde se vivió un pánico breve pero violento del red scare, y hasta 1933 negaron el reconocimiento diplomático a la URSS. Sin embargo, estaba excluído por no estar verdaderamente en contacto con el comunismo. Los movimientos fascistas tienen como condición más importante la intención antibolchevique. En este sentido, no es válido explicar el fascismo por sí sólo, sino en el contexto europeo, porque de esa manera se puede entender al fascismo como reacción.(a diferencia de Goldhagen y Sternhell. A diferencia de este último autor, Nolte no diferencia fascismo de nazismo: los agrupa a ambos bajo la etiqueta de anticomunista, “reduciendo el antisemitismo de los nacionalsocialistas a un factor secundario” diferencia con Goldhagen, quien toma al nazismo como fundamentalmente antisemita. Nolte deja en claro que el antisemitismo era un rasgo que estaba presente tanto en la extrema izquierda como en la extrema derecha. Por otro lado, Nolte diluye la matanza de judíos y lo toma como algo más, un rasgo secundario, tomando una decisión ideológica que parece quitarle cierto peso a la cuestión judía). Nolte retoma las discusiones sobre el nazismo: si se parecía al capitalismo o al socialismo; si debe considerarse de origen alemán o no; si resultó ser antimoderno o modernizador; si fue revolucionario o contrarevolucionario; si reprimió los instintos o los liberó; si tuvo mandantes o no; si produjo un sistema monolítico o una policracia; si su base entre las masas estuvo formada por pequeñosburgueses o en parte considerable también por obreros; si fue resultado de las tendencias históricas mundiales o si representó una última rebelión contra el curso de la historia. El nazismo es un fenómeno fundamental en la historia del siglo XX. Acerca de los enfoques que han relacionado al nazismo con una realidad anterior son: 1- El enfoque más antiguo es aquel que presenta al nacionalsocialismo como una fase en la historia alemana. Casi todas las naciones del mundo lucharon contra Alemania en la Primera Guerra Mundial. El nazismo representa, en este sentido, el revisionismo-del Tratado de Versalles- y el revanchismo(de la 1GM) alemán con el cual coincidían casi toda su población. Al tomar Hitler el poder, su partido se identificó aún más con Alemania(el nazismo y el concepto de “Alemania” se identificaron, se volvieron idénticos, por lo que si al nazismo le iba bien, le iba bien a Alemania) y las corrientes de la historia más importantes de la historia alemana(lo mismo, nazismo como historia de Alemania). El resto de Europa, dueño de una cultura fundada en la tradición antigua, sobtre todo la romana, contrastaba con esta Alemania nazi, confirmándose esta confrontación en la Segunda Guerra Mundial. En ella, “nuevamente se requirió de la ayuda de todo el mundo para someter a la más fuerte de las potencias militares. Hitler y su partido sólo representaban, por lo tanto, una nueva manifestación de la ambición pangermánica de dominar el mundo”. La única solución era destruir esta concentración de poder e integrar a los alemanes, una vez reeducados, en una sociedad de las naciones, ya fuera de Europa o del mundo. -el nazismo es alemán, viene en la cultura alemana-(acá esta Goldhagen) 2- Sin embargo, el planteo anterior pareciera implicar que Alemania era el único país imperialista. Para el autor, paises como Inglaterra y Francia, que compartían el mismo sistema económico-el capitalismo-, eran tan imperialista como Alemania, experimentaban los mismos trastornos y buscarons soluciones en forma parecida; y en todas partes surgieron movimientos y partidos que pretendían enfrentar la gran crisis de manera similar al partido nacionalsocialista en Alemania. Desde esta perspectiva, el nazismo dejaba de estar atado a Alemania, sino que estaba en un contexto más amplio. La conclusión es que el nacionalsocialismo debe entenderse, por lo tanto, como una manifestación del movimiento fascista. -la culpa es de los fascistas- 3- Sólo es posible hallar una teoría que interpreta el nazismo como fascismo cuando este no es entendido como mero instrumento en las manos de fuerzas conocidas, como la industria pesada o el capital financiero. Es necesario, por lo tanto, definir este movimeinto como algo nuevo derivado de circunstancias históricas novedosas o de la reacción producida por ellas: la derrota de las potencias del centro, la Revolución rusa, la ola socialista que se dio en la mayoría de los estados europeos entre 1919 y 1920. Lo fundamental en esta concepción es la contraposición entre el movimiento fascista y el comunismo y el socialismo.(acá está nolte) -nazismo en el contexto de contraposición al comunismo- 4- En los años 20 surgió la idea de que dicha contraposición era falsa. Desde el punto de vista de la democracia, tanto los partidos fascistas como los comunistas debían entenderse como una reacción para establecer una dictadura, violando la libertad y los derechos civiles. El pacto entre Hitler y Stalin colaboró mucho el análisis científico de dicha contraposición. No cabe duda que se remitía a una poderosa doctrina que desde el principio de la época moderna había rechazado la tiranía para confrontarlos con el dogma de la división de poderes como garantía de libertad. Esta postura fue dominante hasta los 60, cuando se da inicio al proceso de desestalinización de la URSS. Este proceso permitió la posibilidad de autocrítica en los países occidentales: ¿no apoyaban los EEUU regimenes dictatoriales? ¿Acaso EEUU no habían cometido genocidio en la intervención de Vietnam? Preguntas como estas debilitaron esta perspectiva. -Esta es la postura fundamentalmente de EEUU y de las democracias occidentales. Ven al comunismo y al nazismo como totalitarismos, como reaccionarios frente a la democracia, catalogada como progresista. No hay diferencia sustancial entre el nazismo y el comunismo- Por otra parte, en vista del tiempo transcurrido desde el surgimiento del nazismo y del riesgo cada vez menor de un posible resurgimiento de un régimen similar, surgieron investigaciones científicas que abogaron por la integración de este proceso a la historia, y destacar, más de lo usual(más de lo que se venía usando), los rasgos revolucionarios y atribuirle un papel positivo dentro del proceso de modernización de la sociedad alemana.(detrás de esa afirmación se esconde gran parte de la ideología de Nolte). Si el temor a las repeticiones no tiene motivo, por fin debería ser permitido dar el paso de elegir como tema de análisis principal al aspecto central del nazismo, el cual no es ni sus tendencias criminales ni sus obsesiones antisemitas, sino su relacióna con el marxismo. Los comunistas plantean que el nazismo representó una oposición inutil y por ende criminal contra la voluntad de la historia: la revolución socialista. Por su parte, los liberales opinan que el nazismo aprovechó el miedo al comunismo para hacerse del poder, y que precisamente por ello se convirtieron en un régimen muy parecido al de Stalin. En su trabajo, Nolte parte del supuesto de que la relación de Hittler con el comunismo, caracterizada por el miedo y por el odio, de hecho rigió los criterios y la ideología de aquel, que solamente expresaba con términos particularmente intensos los sentimientos de un gran número de contemporáneos suyos, alemanes y extranjeros, y que estos sentimientos no solamente resultaban claros, sino que en gran medida eran comprensibles, y hasta cierto punto, justificados. Esta era una época en la que el comunismo había llamado al levantamiento armado, pese a que luego se manifestasen como pacifistas frente a la guerra. El extremo representa el carácter fundamental de toda ideología, el cual se vuelve tanto más inevitable cuando la ideología engendra una contraideología. Esta contraideología triunfó en Alemania, donde Hitler supo combinar el fundamento ideológico con otras razones más simples y mucho más populares, como ser la revisión del Tratado de Versalles y la unificación pangermánica. La enemistad escencial entre comunistas y nacionalsocialista es un componente escencial del fascismo, por lo que no se justifica bajo ningún punto de vista la equiparación entre ambos. Por tanto solo se explica el surgimiento del fascismo en relación con el comunismo. La guerra civil europea desatada por la revolución bolchevique en 1917, año en que el comunismo se manifiesta en la práctica como una amenaza real, generó una resistencia tan intensa como el tamaño de la magnitud de la empresa que se proponían los marxistas. El fascismo italiano fue el primero en surgir en Europa, y su lider, Mussolini, era un ex socialista. En este ejemplo se manifiesta la relación que existía entre ambos sectores, y la oposición que habría entre ambas. Hitler compartía este sentimiento reaccionario, a lo que se le sumaban raices históricas alemanas, como la unificación pangermánica. No obstante, muy pronto esa reacción también adquirió el aspecto de una copia, como lo muestra la simple adopción modificada de la bandera roja(la bandera nazi era roja). Durante la guerra, los elementos importantes del bolchevismo fueron convirtiéndose, de una manera cada vez más inconfundible, en un modelo a seguir para Hitler. Desafío y reacción, original y copia. Para el nacionalsocialismo, el bolchevismo fue motivo de temor y modelo a seguir al mismo tiempo. Un motivo de temor no es lo mismo que un espantajo, ya que este último puede ser irreal, una mera ilusión; un motivo de temor, por el contrario, cuenta con un sólido fundamento en la realidad. El hecho de que el exterminio social haya sido sucedido por un exterminio biológico, que en algunos de sus aspectos la copia haya superado la intensidad del original, no puede definirse con términos de la vida cotidiana, como crímen. Cuando existen poderosas emociones de este tipo-odio, temor, angustia- que determinan la acción de extensos grupos de personas, debe hablarse de emociones básicas. Tales emociones básicas dominaron a un gran número de obreros debido a las injusticias y desigualdades del sistema capitalista; el mismo tipo de emociones básicas también rigió a la burguesía Alemana e Italiana bien enterados del trato propinado a sus semejantes en Rusia. Uno de los dos partidos fue anterior al otro-el bolchevique-, pero luego ambos se fueron potenciado este sentimiento de temor y también de modelo a seguir el uno para el otro. Sin embargo, Nolte remarca que no fue Hitler el primero en declarar en público, desde una posición de poder, que él y su partido no podían compartir el mundo con un grupo de personas, por lo cual había que exterminarlos. Es a partir de ello que Nolte comienza a buscar los matices “grises” del nazismo. Según el autor, cuando se habla acerca de la matanza de judíos, es un error caer en el pensamiento de que este era un enfrentamiento entre el pueblo judío y el pueblo alemán. Este error está justificado en el hecho que en las purgas que realizaba Stalin, el pueblo más perjudicado por ellas fueron los judíos. Por su parte, la ideología judía era tan heterodoxa como la de cualquier otro pueblo, sin embargo, al hacer a los judíos responsables de aquello que le provocaba temor, Hitler llevó el concepto de exterminio original de los bolcheviques a una nueva dimensión, sustituyendo el punto de partida social por uno de carácter biológico. La conclusión de Nolte es que el mundo debería ir alejándose progresivamente de la época del fascismo, ya que esta provocó enfrentamientos entre la humanidad, e ir avanzando en la integración.

América Latina, una región subalterna

Resumen de "La civilización en debate" de Alberto Lettieri Capitulo 16 América Latina: una región subalterna Temas principales • La inserción de Latinoamerica en la división internacional del trabajo • La 1GM • El periodo de entreguerras y la relación con EEUU • La crisis del 30, los golpes de estado y los antecedentes de los populismos • Los 40 y los populismos: el modelo del estado de bienestar • La revolución cubana y la guerra fría • El establishment y la deuda externa: los golpes de estado • La conclusión de Lettieri sobre la globalización I- Latinoamérica en la División Internacional del Trabajo (1880-1914) Durante el periodo, los países de la región se irían incorporando a la División Internacional del Trabajo impulsada por Inglaterra desde la sanción del librecambio en 1849. Esta incorporación fue no optativa, dado que el capitalismo era por entonces una fuerza en expansión incontenible. Para ello, definia una serie de condiciones sociales e institucionales adecuadas-entre las cuales estaban el exterminio de clases sociales incompatibles(gauchos e indios) y la consolidación de un férreo orden político constitucional-. En estas constituciones se proclamaban los derechos de propiedad y de libre tránsito de personas, dando un marco imprescindible para la llegada de capitales extranjeros; también se decretó la libertad de culto, permitiendo el arrivo de mano de obra europea(latinoamérica no contaba con capital propio ni mano de obra habil). La división internacional del trabajo era un sistema que generaba desigualdad, ya que Inglaterra se reservaba el papel de taller del mundo, quedando los países productores de materias primas atrasados en términos de industrialización. Esta desigualdad era fundamental para los intereses del capital internacional, ya que posibilitaba su disciplinamiento automático respecto del centro hegemónico. Esta relación de subordinación funcionó bien hasta la Primera Guerra Mundial, y fue llamada la “edad de oro”(1880-1930) para América Latina. Durante ella, la riqueza se concentró en la oligarquía nacional-por lo que Lettieri afirma que fue una edad de oro únicamente para los grupos propietarios y en menor medida para las clases medias, pero no así para el resto de la población(indios, gauchos y trabajadores) y además puso al país en una situación de subordinación-. II- Una región a la deriva La lógica de la división internacional del trabajo generó en latinoamérica un crecimiento económico y de desarrollo de la infraestructura-ferrocarriles y caminos- desigual, en función de las necesidades del mercado internacional. Durante el periodo de la Gran Guerra fue posible en algunos países como Brasil, Argentina o Chile, el impulso de una primera etapa de la industria sustitutiva, que requerían una limitada inversión de capital, requerimientos técnicos de baja complejidad, la posibilidad de aprovechar los productos exportables locales-materias primas-que momentaneamente habían perdido sus mercados externos tradicionales. Simultaneamente se planteaba el problema de la pretensión de EEUU de convertirse en nuevo centro articulador de la economía internacional, lo cual merecía muchísimas objeciones de parte de las dirigencias locales. Los Estados Unidos erán competidores de los países latinoamericanos en el mercado internacional de materia prima. Sin embargo, EEUU también producía productos manufacturados, que eran comprados por los países latinamericanos ya que ellos no producían manufacturas. Con la crisis de 1929 se debilitó profundamente el esquema de División Internacional del trabajo (en el caso argentino, la reacción fue el fortalecimiento de la relación con Gran Bretaña). Lettieri afirma que no es casualidad que practicamente en toda América Latina sufrieran los primeros golpes de estado, cuya lamentable saga continuó hasta mediados de los 80. La llegad de los militares al poder posibilitó la recuperación de la influencia de las clases propietarias que se habían beneficiado del modelo anterior- el agoexportador -. En este contexto de creciente armamentismo se impuso un segundo proceso de sustitución de las importaciones. La industrialización con capitales nacionales de los 30/40 era en general de mala calidad. Se trataba de una industria que intentaba satisfacer el mercado interno, pero no podía competir en el mercado externo por su baja calidad, por lo que se adoptaron políticas proteccionistas para evitar la competencia externa. Al aumentar la desocupación la gente comenzó a trasladarse hacia las ciudades(migración interna), que se tradujeron en la creación de favelas o villa de emergencia, originandose las primeras en los años 30. La razón de estas migraciones era la creencia de que en las ciudades habría perspectivas de conseguir trabajo o forma de subsistencia, ya que en el campo la crisis era total. Y la forma que encontraron los gobiernos latinamericanos para garantizar el orden social consistió en impulsar estas industrias sustitutivas. Esto provocó un proceso de superpoblación de las ciudades. La migración interna también exigió el diseño de nuevas estrategias tendientes a garantizar el control social sobre las nuevas masas urbanas, cuya composición llegó a merecer la definición de “aluvión zoológico”. Los denominados “populismos”-encabezados por el varguismo brasilero, el peronismo argentino y el cardenismo mejicano- fueron la expresión política paradigmática de este periodo, en el que surgieron líderes carismáticos que consiguieron expresarse como una herramienta de contención social. Estos lideres adscribieron a la denominada por Perón como “tercera posición” que implicaba una crítica al capitalismo –por considerarlo como un sistema de explotación del hombre por el hombre – y al comunismo –por tratarse de un sistema que clausuraba las libertades individuales-, y a la vez reivindicaba a la doctrina social de la Iglesia Católica –destacando su humanismo e inspiración solidaria-. Los populismos impulsaron procesos de redistribución social del ingreso, acompañados por una ingeniería política orientada a la manipulación de las masas, que incluyó la movilización organizada de manera vertical por los sindicatos y el partido de gobierno, la afiliación o sindicalización obligatoria para los trabajadores, la persecusión de los opositores, el adoctrinamiento de los jóvenes a través del aparato educativo, etc. La relación que se establecía entre el lider carismático y la masa amorfa no era en modo alguno una relación entre pares, sino el reconocimiento de un estatus, de una diferencia cualitativa, entre el patriarca y su rebaño, una especie de “gran padre”-paternalismo- a menudo acompañado por su esposa que oficiaba como una “gran madre”- se encargaba de velar por los intereses de la sociedad en su conjunto. Los líderes fueron capaces de formular una serie de demandas que las masass eran incapaces de formular por si mismos. Por un lado, los sistemas populistas imposibilitaron una ciudadanía política(les impedía llegar al poder), mientras que por el otro lado les posibilitaba el acceso a una ciudadanía social, consagrando derechos y garantías a los sectores populares-según Lettieri, con el fin de manipular la voluntad de estas-. Así, los sectores populares conformarán la base sociopolítica esencial del régimen populista, y de este modo se logró evitar su adhesión a las ideas socialistas; a diferencia de los fascismos europeos que tuvieron como base sociopolítica a las clases medias. El modelo del Estado de Bienestar se exportó a lo regimenes populistas latinoamericanos. Pero, al mismo tiempo, estos gobiernos permitieron la radicación de empresas extranjeras en territorio local, brindándoles importantes beneficios e incentivos. De esta manera existía simultaneamente el modelo del estado y el de las empresas extranjeras. III- De la Guerra Fría al Imperio Con la Revolución Cubana, un temor sobre la posible expansión de que esta experiencia pudiera repetirse en el resto de las naciones de América del Sur asechó a la dirigencia norteamericana, teniendo que extender la tesis del “patio trasero” hasta el sur del continente. El presidente estadounidense, Kennedy, promovió dos medidas: la Iniciativa para las Américas y la Alianza para el Progreso, que apuntaron a acelerar el proceso de aculturación de las sociedades norteamericanas bajo el paradigma norteamericano. Esos programas de formación dieron luego lugar a los golpes de estado en la década de los 60-Onganía en Argentina- y de mediados de la década de los 70. Asimismo, las autoridades norteamericanas alentaron el otorgamiento de préstamos para el desarrollo económico de estos países a través del FMI y del BM, y se intensificaron los intercambios estudiantiles con el fin de conformar una elite social, política e intelectualmente subalterna, generando un vínculo de dependencia. A esta creación de una clase dirigente aculturada se le sumó también la modelación de las Fuerzas Armadas. La democracia latinamericana era por entonces bastante débil, recibiendo presiones de los sindicatos, las corporaciones-militares generalmente-, los organismos políticos y económicos internacionales junto a las empresas trasnacionales(el establishment), y las demandas de la oposición. El cambio en la ecuación del poder en Argentina se dio en el año 1966: antes de esta fecha, los golpes de estado habían favorecido con devaluaciones a los intereses de los agroexportadores, pero en este golpe, el ministro Krieger Vasena implementó un sistema de retenciones a las exportaciones, yendo a parar estas divisas a las arcas del estado. Este cambio significó que las clases exportadoras latinoamericanas no fueran las principales beneficiadas por un golpe, sino que iban a ser uno más de lo beneficiarios de los sojuzgamientos de los intereses populares. A partir de entonces, serían los organismos de crédito internacional y las empresas multinacionales las que se quedarían con la otra parte de la ganancia. Este incremento del financiamiento internacional y del peso del establishment en la vida interna era una señal de creciente inviabilidad económica y política que comenzaba a experimentar muchos paises latinoamericanos. En el contexto internacional, los alimentos y las materias primas perdían cada vez mayor valor. En la segunda posguerra, los estados europeos decidieron tomar medidas proteccionistas para proteger a sus productores. Si bien hubo un proceso de modernización en la industria latinoamericana a partir de 1960, este proceso no logró consolidarse, con la excepción de los casos de Brasil y Méjico. La injerencia creciente del establishment en la política interna motivó el surgimiento de diversos movimientos revolucionarios de liberación, que serían utilizados políticamente por los EEUU para alentar la instalación de dictaduras militares en las décadas del 60 y 70. En estos periodos la deuda externa pasó a jugar un papel decisivo en la ecuación de poder nacional e internacional. La inserción de petrodolares en el mercado financiero internacional encontraron a los países latinoamericanos como un destino muy atractivo debido a los elevados intereses que aceptaban las dictaduras militares instaladas. Las consecuencias fueron inmediatas:las economías colapsaron y los modelos económicos naufragaron sin que apareciera una alternativa para su reemplazo. A partir de ese entonces se sucedieron distintas crisis de alcance internacional originadas en estos países, como por ejemplo la crisis en Méjico-efecto tequila- de 1982 a 1994, la crisis brasileña en 1998 y la crisis argentina del 2001. La conclusión de Lettieri es que estas crisis expresan la debilidad de las economías más poderosas de la región para funcionar de manera autónoma, al margen del auxilio de los organismos de crédito internacional que –según Lettieri- condenan al hambre, al atraso, la miseria y el caos al 80% de la población mundial (o sea, queda claro que Lettieri es crítico de este proceso). En efecto, el modelo económico imperial –la globalización- genera cada vez más recursos que son absorbidos por el centro, mientras que la periferia es absolutamente inviable en lo económico y sólo puede funcionar a partir de un financiamiento externo que cada vez resulta más dificil garantizar, ya que se trata de un financiamiento no genuino, de capitales golondrina o buitres que se dirigen a aquellos lugares que ofrecen una tasa de ganancia excepcional, provocando daños estructurales irrecuperables en las estructuras económicas de los países afectados.

La revolución rusa

Resumen de "La civilización en debate" de Alberto Lettieri Capitulo 12 La revolucion rusa Todos los intelectuales de izquierda consideraban que el advenimiento de un órden socialista debía ser el producto del pleno desarrollo capitalista que conllevaba a una profunda contradicción entre los medios de producción y las fuerzas productivas(se consideraba a Alemania como el país indicado para esta transformación); esta tesis parecía muy lejana a una Rusia donde coexistían elementos de una sociedad feudal y otos de una sociedad capitalista industrializada. Por este motivo, la revolución debió “quemar etapas” para evolucionar rapidamente a una sociedad sin clases. Los intelectuales ilustados rusos se contraponían al oscurantismos profesado por la autocracia zarista. Ante la ausencia de libertades civiles y persecuciones constantes, las ideas reformistas solo pudieron expresarse desde el extranjero. El mayor exponente del siglo fue Mijail Bakunin, y a partir de la década del 80 las ideas marxistas se propagaron gracias intelectuales, cuyo exponente más conocido es Lenin. La actividad revolucionaria fue intensa y extremista durante esta época, a tal punto de terminar con la vida del zar Alejandro II. Para 1894 los dirigentes socialistas fundaron el Partido Obrero Socialdemócrata, por lo que el zar Nicolás II los enviaría al exilio, desde donde conspirarían para derrocarlo. Como antecedente cabe mencionar que entre 1854 y 1856 se llevó a cabo la Guerra de Crimea, donde Rusia fue derrotada por Japón, lo cual hizo evidente al gobierno zarista la necesidad de la industrialización. Asimismo Rusia debió controlar hacia fines de la década algunos desórdenes que provocaron sus antiguas anexiones. Hacia 1904 se desató la guerra imperialista con Japón por el control de Asia, en un contexto de huelgas y protestas. La derrota con los nipones preparó el terreno para la inminente revolución. La revolución de 1905 En 1903 el Partido Obrero Socialdemócrata se dividió en dos: los mencheviques y los bolcheviques. Los primeros consideraban que era necesario esperar el desarrollo del capitalismo para la revolución, mientras que los segundos, dirigidos por Lenin, pregonaban la dictadura del proletariado. Por otro lado se había formado el Partido Socialrevolucionario. Estos sufrieron la persecusión dirigida por el reaccionario ministro Plehve, quien sería asesinado en 1905. Este acontecimiento provocó al movimiento liberal para reclamar reformas democráticas, haciéndose una gran concentración para peticionar al zar, a lo cual las autoridades reaccionaron con una represión brutal conocida como el “Domingo Sangriento”. Este conflicto se extendió hasta Octubre cuando se creó el primer soviet de trabajadores en San Petersburgo. El zar, acorralado, otorgó una serie de concesiones, creando una asamblea nacional(La Duma), libertades civiles y una nueva constitución. Como contrapartida arrestó a todos los miembros del primer soviet. A partir de 1905 el gobierno estaba integrado por la alianza de la aristocracia y la alta burguesía. Sin embargo, las elecciones para la constitución de La Duma otorgó un triunfo para los partidos de izquierda, por lo que fue anulada y se llamó a nuevas restricciones restringidas. Su gestión intentó acortar la distancia con la Europa moderna, imponiendo la propiedad privada en el campo y eliminando el sistema comunal del mir. Esta reforma agraria benefició a los campesinos más ricos, los kulaks, polarizando la estructura social rural. La reacción de los grupos socialistas fueron los atentados políticos, asesinando al Primer ministro Stolypin. El gobierno volvió a concentrar el poder en el año 1908. II- Entre la guerra y la revolución El zarismo había podido controlar el gobierno, pero su poder interno(huelgas) y externo(desastrosas consecuencias de la guerra) quedaron muy debilitadas. La intervención de Rusia en la Primer Guerra Mundial era inevitable: por cuestiones geopolíticas necesitaba controlar el expansionismo austríaco; por otro lado la mayor dificultad fue la insuficiencia industrial en armamentos. La falta de alimentos también constituyó otro gran problema, degradándose el estándar de vida. Hubo reclamos por alimentos en San Petersburgo, los cuales no quisieron ser reprimidos por el ejercito – hastiado de la guerra -. La caída del imperio zarista fue por sus deficiencias internas, su ausencia de autoridad y los efectos devastadores de la Primera Guerra Mundial. En febrero de 1917, un gobierno provisional basado en la autoridad de la Duma reemplazó a la monarquía zarista. Se permitieron la legitimidad de los soviets –consejos de autogobierno en los ámbitos locales, que imitaba al sistema aldeano de democracia directa-. Lenin había expuesto para entonces los puntos centrales del programa bolchevique, conocido como la Tesis de abril, en la cual se proclamaba la dictadura del proletariado, la conformación de una república de soviets, y su proyecto político incluía la nacionalización de la banca y la desaparición de la propiedad privada. De este modo existió una dualidad de poder. En los meses siguientes estuvieron signados por una contrarevolución zarista que fracasó y por la negativa del pueblo a participar en los frentes de batalla. Los gobiernos provisionales se sucedieron. Uno de ellos, liderado por Kerensky intentó establecer el gobierno parlamentario basado en el sufragio universal, ya que los socialrevolucionarios contaban con el apoyo del campesinado(mayoría) y los bolcheviques de las clases obreras urbanas. El vacío de poder se hacía manifiesto, cuando en el mes de Octubre de 1917 se produjo la toma del poder por parte del congreso de los soviets. El gobierno revolucionario aprobó iniciativas que marcarían el quiebre del viejo régimen: la paz con Alemania, nacionalización de la tierra e industria y la creación del Consejo de Comisarios del Pueblo, bajo la guía de los soviets. La alianza de izquierda compartió el poder pocos meses, aunque luego solamente quedaron los bolcheviques creando la República Federal Socialista Rusa. 1- El desmembramiento del imperio ruso Para consolidar el gobierno revolucionario y ampliar su base de autoridad (principalmente en el sector rural), se declaró la paz con Alemania. Con este clima de debilidad, ciertos territorios aprovecharon para declararse independientes – Georgia, Azerbaiján y Armenia-. Dentro del partido bolchevique surgió un opositor a Lenin: Trotsky, a cargo del Ejercito Rojo, se opuso al lider por declarar la paz y cesión de territorios. Pronto estalló la guerra civil encabezada por los partidos de la monarquía, que duró desde 1918 a 1920, que contó con el tardío y débil auxilio extranjero: esto se debía a que las potencias consideraron que la revolución rusa se agotaba en sí misma y estaban aún preocupados por destruir defintivamente a Alemania. Sin embargo, desde el año 19, los gobiernos europeos comenzarían a temer la expansión de la revolución por el continente. En el resto de Europa había una convicción de que la revolución debía extenderse al resto del continente o moriría-Marx había proclamado que haría un efecto dominó-. Durante la guerra civil el partido estuvo gobernado por una oficina política del Partido Comunista conocida como Politburó, la cual estaba integrada por cinco agencias de gobierno: La Jefatura de Estado-Lenin-, un comisariado del pueblo, el Ejercito Rojo-Trotsky- y un virtual Ministerio del Interior-Stalin-. Terminada la guerra civil, los combatientes bolcheviques pasaron a conformar la burocracia estatal del Partido Comunista(nueva forma de nombrar al Partido Bolchevique). El Estado fortaleció las regiones que presentaban más oposición, en especial la conflictiva región báltica(donde se originó la Primera Guerra Mundial). También organizó un poder centralizado compuesto por un Soviet Supremo, dividido en dos cámaras(igual que las repúblicas). 2- El comunismo de guerra Las primeras medias adoptadas fueron la nacionalización de sectores claves y la decisión de no pagar las deudas externas contraídas por el zarismo, por ser un gobierno ilegítimo. Todas estas medidas establecieron el pasaje a una economía mixta, quedando aún la reforma agraria. Primero, se nacionalizaron la tierra, dándole el usufructo a los campesinos. Los mecanismos de distribución de la tierra quedaron a cargo de los soviets. Estos tuvieron la peculiareidad de favorecer a los kulaks debido a la fuerte tradición, lo que le otorgó a estos campesinos capitalistas un dominio rural considerable. El comunismo de guerra, consecuencia de la extensión de la guerra civil, implantó el pago de impuestos en especies y la confiscación de la producción agrícola. Esto hizo que la producción disminuyera hasta alcanzar un nivel de subsistencia. Muchos sectores campesinos se rebelaron. En 1921, Lenin declaró la Nueva Política Económica(NEP). III- Una etapa de redefiniciones 1- La Nueva Política Económica Entre 1921 y 1922 la expectativa de revolución global estaban en franco retroceso. La NEP introdujo mecanismos capitalistas de producción con el objetivo de elevar la productividad. Si bien los sectores estratégicos se mantuvieron nacionalizados, volvió a existir la pequeña industria privada. La actividad agrícola se subdividió en la producción de granjas cooperativas(koljoses), granjas estatales(sovjoses) y granjas privadas. Durante los siete años que duró la NEP, las granjas privadas fueron las encargadas de abastecer el mercado interno. La reaparición de la actividad capitalista permitió el fortalecimiento de los kulaks. Por otro lado, el comercio externo quedó en manos del Estado, que destinaron esas divisas a los proyectos de industrialización. 2- Las redefiniciones políticas En 1919 Lenin creó la Internacional Comunista para desafiar abiertamente a la Segunda Internacional, a la que se acusaba de traicionar los ideales revolucionarios al haberse aliado con los partidos burgueses durante la Primera Guerra Mundial. Los partidos socialdemócratas que componían la Segunda Internacional habían logrado avances electorales importanes, pero una vez en el poder se vieron asediados por una doble presión: mantener y ampliar la base electoral en un periodo de patriotismo bélico; por otro lado quedaban entrampados por el parlamentarismo burgués. La Internacional Comunista se distanció de su rival y cumplió una función de conspiración permanente en el resto de los países. Como contrapartida, los Estados europeos comenzaron a reconocer políticamente a los partidos laboristas y socialdemócratas; en cuanto a la política interna, el gran golpe fue la muerte de Lenin en 1924, lo que permitió el ascenso vertiginoso de Stalin. Este le dio un perfil totalmente diferente a la Internacional: se planteó la necesidad de una industrialización forzosa antes que la solidaridad con los partidos políticos europeos. Stalin también tuvo como más ferreo opositor a Trotsky. Cuando Stalin llegó al poder, mandó a Trotsky al exhilio y lo sometió a una persecusión durante una década, cuando fue asesinado en la década del 40 en Méjico. La consolidación de la dictadura stalinista se produjo entre 1936 y 1938, donde se llevó a cabo una purga de los principales líderes revolucionarios(los gulags fueron los campos de concentación soviéticos). Stalin gobernó hasta su muerte, y a lo largo de su gobierno creció el poder de la burocracia estatal. 3- Stalin y los planes quinquenales El stalinismo se caracterizó por ser un sistema totalitario. Este debe ser enmarcado dentro de un tiempo histórico signado por el desprestigio de los regímenes representativos. Necesitaba una movilización continua de la población y exaltación permanente del lider (a diferencia de los autoritarismos que pretenden despolitizar la población). Stalin desarrolló una industria pesada y una agricultura colectivizada. Sus planes se llevaron a cabo a través de los planes quinquenales. • Primer Plan Quinquenal(1928-1932): rápida colectivización de la tierra, que requirió del exterminio de los kulaks y la desaparición de los agricultores libres. El régimen comunista proveía de insumos para la cosecha y retribuían a los campesinos en función de los días trabajados. En cuanto a lo industrial, comenzaron a adoptar el sistema fordista de producción, invirtiendo grandes cantidades de capital fijo destinada a la fabricación de maquinarias, liderando la siderúrgica y la construcción de ferrocarriles. A diferencia del caso norteamericano, este incremento de la producción no significó una mejora en las condiciones de la población, sino que sirvió para acortar las diferencias con los países desarrollados. Esto modifició la estructura social soviética, expandiendo el proletariado industrial. • Segundo Plan Quinquenal(1933-1937): se radicaron plantas industriales con tecnología de punta en el límite entre Asia y Europa. • Tercer Plan Quinquenal(1938-) consolidó una industria de escala destinada a la producción de armamentos. En muy poco tiempo se equiparó al desarrollo industrial de Alemania y Estados Unidos.