Diario para un cuento- Julio Cortazar

Que sensación de plenitud siento al terminar mi segunda lectura de este cuento. Cortazar me hace terminar un cuento con un gesto de asombro, de lo inesperado. Necesito siempre hacer una relectura del cuento, porque con una sola no me es posible entender el significado profundo de ella(y posiblemente cada nueva lectura me adentre en una nueva historia, esa "viejisima, nebulosa madeja con tantas puntas, (de la que)puedo tirar de cualquiera sin saber lo que va a dar", él refiriendose a la escritura y yo a la lectura).

El protagonista de la historia es una personaje que narra en primera persona, y que en muchos sentidos tiene puntos en común con la vida del escritor, aunque siempre nos quedará la duda de cuanto de la historia fue vida del escritor y cuanto invención, aunque esta provenga de su vida, y en tanto no tiene respuesta la pregunta. Toda la obra habla de Cortazar y de su personaje y de Anabel y Susana, de William y esos ojos amarillos.

Mientras viajaba en el 152 de vuelta a Nuñez me quedé pensando en esos ojos amarillos de William. Yo no creo haber visto ojos amarillos, o al menos no recuerdo haberlos visto. Supongo que la elección del color de esos ojos encierra algún significado, oculto por cierto, pero fundamental a la hora de comprender la historia. En un principio, el color amarillo me representó el veneno que William iría a traer. Por otro lado, el amarillo es el color con el que se representa el Sol, la fuerza y el calor de una persona poderosa, pero no poderosa socialmente, sino fuerte(esta sería la palabra más indicada). Tampoco descarto que ese amarillo sea un simbolo de la ira y la bronca que William sentía para con el protagonista, o por lo menos que el protagonista entendía que el sentía. Fíjese como Cortazar nos brinda una mirada totalmente parcial de la situación, y caemos constantemente en sus confusiones, en sus engaños. Esta falsificación de la historia vuelve constantemente en el cuento, siempre engañados, inevitablemente engañados por aquel ojo que ve y que cuenta.

Escrito en forma de diario, proceso hacia un cuento, con idas y venidas y un autor que escribe según como las palabras se le aparecen o se le crean en esos dedos que tipean la portatil. Me queda la duda acerca de si el autor sabía o no el final, si ya lo había pensado previamente, o si, por el contrario, descubre el desenlace a medida que este texto se desarrolla. ¿Cuento, diario, novela? No... nada de géneros que imponen límites.

Citas

"¿Cómo hablar de Anabel sin imitarla, sin falsearla?"
"Y el placer reside en eso, aunque no sea un placer y se parezca a algo como una sed de sal, como un deseo de renunciar a todo escritura mientras escribo"
"...en los dos casos hay un rechazo a todo acceso, a todo puente, y si el que habla en el pasaje de Derrida no tiene jamás ingreso a lo bello en tanto que tal, yo que hablo en mi nombre..., sé penosamente que jamás tuve y jamás tendré acceso a Anabel como Anabel, y que escribir ahora un cuento sobre ella, un cuento de alguna manera de ella, es imposible"
"Viejisima, nebulosa madeja con tantas puntas, puedo tirar de cualquiera sin saber lo que va a dar"
"No me acuerdo, cómo podria acordarme de ese diálogo. Pero fue así, lo escribo escuchándolo, o lo invento copiándolo, o lo copio inventándolo. Preguntarse de paso si no será eso la literatura)"